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domingo, 11 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de abril de 2010

Sensación-Rimbaud

Años (jiji) ya pasaron desde la última vez que se me ocurrió "escribir" algo aquí. Ahora, regreso por el mismo motivo que aquella noche de septiembre: Insomnio.

Tengo en mente muchas cosas, pero una de ellas es lo siguiente:


"En las tardes azules de verano iré por los senderos,
picoteado por el trigo, y pisoteando la hierba menuda:
soñador, sentiré la frescura en mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.

Ya no hablaré ni pensaré en más nada:
pero el amor infinito me trepará hasta el alma,
e iré lejos, muy lejos, así como un bohemio,
por la Naturaleza, -feliz como con una mujer."



Creo que es algo que ahora describe la forma en que me siento. Feliz (y sin mujer, con migo mismo, pues).

martes, 22 de septiembre de 2009

El dulce sabor de la muerte.

Los días han pasado desde aquella vez que vacié un frasco entero en vez de 3 gotas.
Jamás olvidaré lo que pensé justo cuando el agua pasaba lentamente por mi garganta: "el dulce sabor de la muerte". Minutos después ya no podía estar de pie, y mi padre hacía uso de la fuerza, para que aquel líquido que llevaba más de 20 minutos en mi organismo, dejara de hacerme efecto. A pesar de la resistencia que ejercía y la "dosis" letal; todo esto no pasó de un simple susto para mi familia y la primera muestra de egoísmo en mi vida.

No hay noche que no recuerde el pensamiento de aquel día, pues siempre me he preguntado: ¿qué será de nosotros en nuestros últimos segundo de vida? Escuchar un último sonido, como el de una bala, o tal vez el llanto de un ser querido. Que sea lo que el "destino" nos tenga reservado; en mi caso no lo fue el sabor de esa agua endulzada...

Desde ese entonces, en mi ha nacido la curiosidad por otras personas; conocí una muchacha muy inteligente, a la cual ahora le considero amiga. Cosa que antes no podía ni pensar, pues no había muchas mujeres interesadas en platicar conmigo. Nuestra relación es maravillosa, y en cada platica aprendo algo nuevo de ella y de esta vida; tanto que hasta me han dado ganas de vivir.

En mis día de desesperación recuerdo sus consejos, y a la vez pienso en lo lejos que puedo llegar
si hago a un lado mi auto compasión y rompo las cadenas que me impiden caminar hacia el futuro, disfrutando de mi presente.

Hoy, mientras contaba gota a gota el número 10; pensé: "debería ser todo el frasco...", pero con una sonrisa lo guardé, bebí el agua e imaginé la felicidad.